| Islas artificiales. |
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| Martes, 27 de Julio de 2010 13:45 |
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En Europa, Holanda, un país que ha ganado gran parte de su territorio al mar, ha desarrollado varias islas artificiales ejemplares en cuanto a la tecnología empleada. Van Oord, una empresa holandesa puntera en este tipo de obras, fue la elegida para el proyecto "The World" en Dubai. Otros países europeos como Austria, Bulgaria, Dinamarca, Polonia o Reino Unido forman parte del "club de las islas artificiales". El continente americano está plagado de islotes artificiales. Varias ciudades de Estados Unidos disponen de algunas de estas construcciones, como San Francisco, Miami, Chicago, Nueva York o Seattle. En Canadá es muy conocida la isla Notre-Dame, en Montreal, mientras que en Sudamérica Panamá, Perú o Bolivia también cuentan con este tipo de islas. En cuanto a su estatus, no se consideran islas naturales, y por lo tanto no tienen derechos propios, como zonas económicas o aguas territoriales, sino que pertenecen al país más cercano a su costa en un área de 200 millas náuticas (370 km.). Impacto ambiental de las islas artificiales El dragado, el método empleado más común, consiste en la recogida de grandes cantidades de materiales situados bajo el agua. Por ello, el impacto ambiental puede ser elevado si no se hace con cuidado. El proyecto "The Palm" ha sido criticado por las diversas consecuencias medioambientales en el golfo de Dubai: enturbiamiento de unas aguas antaño cristalinas, desaparición de la vida marina, alteración de las corrientes, erosión de las playas, etc. Los arrecifes de coral, los criaderos de ostras, los manglares y los pastos marinos asociados se han sepultado bajo toneladas de arena y rocas. Se cree que al homogeneizar el medio marino las especies nativas se podrían alejar y se atraerá a otras especies invasoras. Nakheel, la empresa encargada del proyecto, ha reconocido que el medio ha cambiado, pero asegura que intentará cambiar los posibles efectos nocivos. Como en cualquier otra infraestructura, la realización de una evaluación de impacto ambiental objetiva contribuye a minimizar los daños, pero no siempre se hace. Así lo denuncia al menos la Academia de Ciencias de la República Dominicana. Sus responsables han criticado que el proyecto "Novo Mundo Siglo XXI", que prevé la construcción de una isla artificial en el litoral sur de Santo Domingo, no cumple los requisitos ambientales mínimos exigidos: los daños ecológicos serían graves en una zona natural protegida, no sería capaz de aguantar desastres naturales propios de la zona, como terremotos, ciclones o tsunamis, y supondría la creación de un nuevo microclima de consecuencias inesperadas. Islas artificiales ecológicas futuristas Algunos diseñadores han ideado islas artificiales ecológicas capaces de autoabastecerse de energías renovables y como una posible escapatoria para hacer frente a los estragos del cambio climático en un futuro próximo. El ingeniero británico Dominic Michaelis, su hijo Alex y el investigador Trevor Cooper han presentado un proyecto de islote artificial basado en el sistema de Conversión de Energía Térmica Oceánica para crear electricidad. Según sus responsables, con unas 50.000 de estas construcciones se podrían cubrir las actuales necesidades energéticas del mundo. El arquitecto belga Vincent Callebaut propone "Lilypad", un diseño de ciudad flotante en forma de nenúfar para acoger a las poblaciones que huyan de las consecuencias del calentamiento global. En estas islas se aprovecharía el agua de la lluvia y todas las posibles energías renovables, incluidas las corrientes oceánicas y las mareas. Con un objetivo similar, el estudio de arquitectura neoyorquino Phu Hoang Office ha creado el proyecto "No Man's Land", un conjunto de islas artificiales con toda clase de comodidades y autoabastecida con agua potable y energías renovables. Otra propuesta ecológica innovadora es la de Bruce Kania y sus islas "BioHaven": balsas de plástico reciclado sobre las que se plantaría vegetación de un hábitat dañado para poder repoblarlo, en especial en humedales y zonas pantanosas. Sistemas similares se utilizan en varias partes del mundo, como en una reserva de Singapur, para absorber sustancias contaminantes del agua. (Escrito por: Alex Fernández Muerza)
(Fuente: Revista Consumer Eroski).- |



