| La culpa no es de la hiedra. |
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| Martes, 01 de Junio de 2010 17:31 |
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"Pero además, la hiedra ofrece otros beneficios: filtra la contaminación", le explicó a BBC Mundo Heather Viles, Profesora de Biogeomorfología de la Universidad de Oxford y líder del proyecto de investigación. "Si la pared está ubicada en una zona de mucho tráfico, la hiedra es muy eficiente atrapando partículas contaminantes dentro de sus hojas", explica Viles. La ventaja de la hiedra comparada con otras enredaderas es que esta planta, al menos en Inglaterra, crece todo el año, con lo cual sus beneficios son constantes. "Aunque creemos que en cualquier país en el que crezca, cumplirá la misma función", agrega la investigadora. La culpable no es la hiedra Por otra parte, no importa si la pared es nueva, vieja o de qué material está hecha: el aporte de la hiedra es el mismo. "El único elemento a tomar en cuenta, es que el muro no esté dañado, porque si tiene roturas y agujeros, las raíces se colarán por ellos y contribuirán a su deterioro", señala Viles. Y es precisamente esta característica, la que -al parecer- le ha jugado en contra a la planta, y la ha hecho merecedora, injustamente, de su mala fama. "Mucha gente dejaba crecer a hiedra sobre sus paredes sin antes revisar su estado. Cuando la sacaban y notaban los muros dañados, irremediablemente le echaban la culpa. Pero lo más probable, es que la pared haya estado en malas condiciones antes de ser tapada por la enredadera". (BBC Mundo).-
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