Importancia de reforestar con especies endémicas y nativas.
Ángel Manuel Herasme Santana Coronel, EN (DEM)La isla Española presenta una atractiva variedad en su vegetación, motivo por el cual muchos dominicanos y extranjeros han estudiado y estudian su Botánica, dando como valioso resultado el establecimiento de una rica taxonomía de especies endémicas, nativas e introducidas.
El país cuenta en la actualidad con nueve zonas de vida y cuatro zonas de transición, en las cuales crecen árboles que son “nativos” y “endémicos”; primero, porque son exclusivos de la isla, y segundo, porque se desarrollan en zonas específicas de la geografía nacional, constituyendo opciones preferenciales para la reforestación en ambos casos. Un tercer tipo de reforestación es la que se realiza con los árboles introducidos. Éstos, que muchas veces dejan grandes lucros económicos son, principalmente: la acacia magium, el eucalipto, el nin y otros.
Estamos totalmente de acuerdo con los beneficios económicos y madereros que puedan obtenerse de las especies introducidas, pero es digno de tomarse en cuenta los daños que provocan a la ecología, y muy particularmente a la fauna y la flora.
La acacia magium y el eucalipto, aunque den beneficios económicos, son dos succionadores de agua, lo que tiende a reducir considerablemente el crecimiento de las especies nativas y endémicas en las zonas donde ellos son sembrados. Del nin podemos decir que es un árbol siempre verde, que crece en terrenos áridos y de bosque seco. Nuestra zona Sur posee una gran cantidad de avenidas, carreteras principales y caminos vecinales plantados con esta especie, que tiene también como característica que succiona mucha agua, aunque el terreno sea inhóspito; pero su peculiaridad más negativa es que por ser un insecticida natural “mata a las abejas”, ya que al libar su néctar éstas caen agonizantes.
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